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Por: Clarín | 01/09/21

Por qué el 31 de agosto se celebra el Día de la Obstetricia y la Embarazada


El 31 de agosto se homenajea a esta especialidad médica que se ocupa de acompañar durante el embarazo, parto y puerperio.

El 31 de agosto se celebra el Día Internacional de la Obstetricia y la Embarazada para honrar a la especialidad médica que se ocupa de acompañar y asistir a la mujer durante su embarazo, parto y puerperio.

Se eligió este día porque el 31 de agosto del año 1240 falleció San Ramón Nonato, religioso mercedario español y patrono católico de las obstétricas, parturientas y embarazadas. Esto se debe a que fue extraído del útero de su madre por cesárea después de que ella hubiera fallecido.​

En Argentina, el Día de la Obstetricia y la Embarazada se celebra para promover el rol fundamental que cumplen las parteras y los parteros en la salud de la mujer embarazada y el bebé recién nacido. “Es una fecha ideal para reflexionar sobre cómo la medicina actual acompaña a las mujeres embarazadas y cuál es el rol de las obstétricas”, dice Nelly Gago, obstétrica de Halitus Instituto Médico.

¿Qué hace un profesional en obstetricia?

Tal como indica la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, algunas de las tareas que cumple un profesional en obstetricia son:

  • Seguimiento y controles prenatales en embarazos de bajo riesgo – Preparación integral de la futura madre para el parto
  • Examen y evaluación del recién nacido
  • Facilitar el apego con el bebé
  • Apoyar y fomentar la lactancia materna
  • Asesoramiento sobre crianza temprana
  • Seguimiento y cuidado de la mujer y del recién nacido luego del parto
  • Asesoramiento y educación para la salud sexual y reproductiva

Contención y compañía: el rol esencial de las parteras

“Más conocidas como ‘parteras’ somos un factor clave para transmitir contención, compañía, respaldo y tranquilidad, además de nuestro saber profesional, cuando se acerca el parto. Tenemos un rol esencial: contener a la pareja y cuidar la salud del bebé por venir”, describe Nelly Gago.

“Somos las primeras personas a las que se acude cuando comienzan las contracciones: nuestro trabajo es recibir a las pacientes, prepararlas y contenerlas. Somos sostén para que las mamás puedan relajarse y colaborar con el trabajo de los médicos».

Y agrega: «Les enseñamos a estar atenta a sus propias necesidades y sensaciones, a los pedidos que el cuerpo le hace respecto de posiciones a adoptar para aliviar molestias: tenemos un doble rol, acompañantes que ayuda a la relajación de la pareja, al tiempo que colaboramos con el profesional médico”.

“El diálogo y el conocimiento sobre la pareja es una de las cuestiones más importantes de nuestro trabajo, si sabemos los deseos de cada paciente, podremos brindar la información correcta al obstetra”.

Durante el proceso de trabajo de parto, indica la profesional, la función más importante es poner los sentidos al servicio del bienestar familiar: escuchan los latidos fetales, saber cuando la mamá requiere ayuda y tener en cuenta lo que el propio bebé está diciendo, porque es él mismo quien indica como puede ser su nacimiento si se lo «escucha» durante todo el proceso de trabajo de parto. En caso de que se trate de una cesárea, también están presentes con su contención y los primeros controles.

“Somos tanto una compañía, como una guía, como una mano amiga”, concluye Gago.


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