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Por: Florencia Guzmán | 30/07/20

Cinco desafíos científicos y sociales a los que nos enfrentó el coronavirus


“El COVID-19 llegó para quedarse”, repiten los expertos de todo el mundo. Y si bien desde la declaración de la pandemia por parte de la OMS la realidad, tal como se conocía hasta diciembre de 2019, cambió, lo cierto es que el virus trajo nuevos retos a un planeta que no estaba preparado para semejante sobresalto

Desde que el 11 de marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia por coronavirus por el avance de la enfermedad el mundo sin dudas cambió. Con casi ocho millones de casos y más de 425 mil muertes en los cinco continentes, es momento de hacer carne la idea que repiten los especialistas: el COVID-19 llegó para quedarse.

Pero antes, lo que hizo fue poner de cabeza “la realidad” tal como todos la conocíamos y desafió a la humanidad entera a convivir con la incertidumbre de tener que enfrentar a una enfermedad para la que no hay hasta el momento un tratamiento efectivo ni existe vacuna que la prevenga.

En el especial #LoQueAprendimosDeLaPandemia, Infobae recopiló los cinco desafíos a los que debimos enfrentar desde que el SARS-CoV-2 cruzó la frontera de China y conquistó el mundo.

La búsqueda de un tratamiento seguro y eficaz

El hecho de que no exista un fármaco capaz de dar tratamiento efectivo a los pacientes con COVID-19 puso a científicos y empresas farmacéuticas a buscar uno que dé respuestas a las necesidades de los pacientes.

El 18 de marzo, la OMS presentó el que ya es el mayor ensayo clínico en la búsqueda de un tratamiento eficaz contra el nuevo coronavirus. El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, anunció que para encontrar más rápido potenciales tratamientos y medicamentos para combatir el coronavirus, comenzarían un estudio global para investigar y analizar tratamientos todavía no probados.

El megaensayo, al que llamaron Solidaridad, se disponía a probar los tratamientos más prometedores e incluiría miles de pacientes de al menos diez países: los primeros en ofrecerse para las pruebas fueron Argentina, Bahrein, Canadá, España, Francia, Irán, Noruega, Sudáfrica, Suiza y Tailandia, que tomaron medidas muy diferentes para enfrentar la pandemia y con muy diversos resultados.

En simultáneo, en Europa, el ensayo bautizado Discovery -lanzado el 22 de marzo- incluyó 3.200 pacientes de Alemania, Bélgica, España, Francia, Holanda, Luxemburgo y el Reino Unido, a los que administrarán uno de los tratamientos en estudio de forma aleatoria.

El antirretroviral de amplio espectro desarrollado por Gilead, remdesivir -que demostró actividad en modelos animales contras múltiples patógenos virales emergentes incluyendo ébola, marburg, MERS y SARS1-, el antimalárico hidroxicloroquina, los fármacos fundamentalmente antirretrovirales que se están usando ya en el tratamiento para la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) lopinavir combinado con ritonavir y la misma combinación (lopinavir/ritonavir) asociada al interferón-beta son algunos de los que están en estudio.

Un equipo multidisciplinario de Universidad de California en San Francisco (UCSF) analizó 2 mil sustancias únicas ya aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y esta semana identificó 69 drogas y componentes con potencial para tratar el COVID-19. A medida que lo hacía, enviaba muestras de esas sustancias al Instituto Pasteur, en Paris, y a la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en Nueva York, para someterlos a pruebas. Hasta el momento, 47 mostraron “fuertes pautas para el tratamiento” y se identificaron “dos mecanismos separados” sobre el modo en que interceptarían al SARS-CoV-2, según sintetizaron en un primer estudio.

El plasma inmune, el tratamiento descubierto en la Argentina en las décadas del 50 y 60 durante la epidemia de fiebre hemorrágica es uno de los que el mundo mira con más esperanza, entre otras cosas, por su antecedente exitoso en el MERS-CoV, ébola y en la epidemia de gripe H1N1.

Se trata ni más ni menos que del uso de plasma de convalecientes en pacientes que estén cursando cuadros moderados o graves de la enfermedad.

En los últimos días, además, se conoció nueva información sobre el uso de ibuprofeno en pacientes infectados por SARS-CoV-2. Pese a que el 14 de marzo el ministro de Salud de Francia Olivier Véran había publicado en su cuenta de Twitter que la toma de antiinflamatorios como el ibuprofeno y la cortisona podría ser un factor agravante de la infección por COVID-19, “el estudio Liberate con ibuprofeno lipídico oral en 230 pacientes COVID-19 positivos, realizado en el King´s College de Londres con fondos del NHS, propone con un tratamiento de bajo costo evitar la progresión de los pacientes hacia el respirador”.

“El ibuprofeno no daña, por el contrario, es un potente antiinflamatorio no esteroideo, que puede ayudar enormemente a la mejoría clínica y a evitar la progresión a ventilación mecánica en SARS-CoV-2”, aseguró a Infobae Alexis Doreski, médico especialista en medicina interna, neumonólogo (MN 141740) y el investigador a cargo del proyecto cordobés “Ibuprofeno inhalado” en Buenos Aires, un trabajo que prueba una formulación farmacéutica a base de ibuprofeno, inhalatoria y nebulizable, y que “está dando resultados muy positivos”.

Encontrar la vacuna que nos devuelva la vida tal como la conocíamos

Al menos 136 ensayos de vacunas para la COVID-19 están en desarrollo en decenas de países que compiten por ser los primeros en hallar una fórmula segura, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Los expertos destacan podría necesitarse más de una para poder enfrentar el avance de la pandemia a nivel mundial.

El reporte del organismo señala que la prueba más avanzada es la de la Universidad de Oxford y el grupo farmacéutico británico AstraZeneca, ya en la fase 2b/3. El laboratorio afirmó el viernes que espera resultados para septiembre sobre la eficacia de su vacuna.

Estados Unidos es el país con más ensayos en desarrollo, ya sea de forma independiente o en sociedad con otros países, para un total de 39, según el conteo del portal South China Morning Post. En segundo lugar figura China, con 20 proyectos.

No obstante, el gigante asiático es la nación con más candidatos en segunda fase, ya que tiene cinco estudios que ya están analizando posibles efectos secundarios en humanos: dos del Instituto Biológico de Beijing (junto a Sinopharm y a CanSino Biological Inc.), una del Instituto Biológico de Wuhan (junto a Sinopharm), una del laboratorio Sinovac y una del Instituto de Biología Médica junto a la Academia China de Ciencias Médicas.

Por su parte, EEUU tiene tres en esta etapa: los ensayos de Inovio Pharmaceuticals, Novavax y Moderna/NIAID. Este último, no obstante, anunció que comenzará la tercera fase de testeos en el mes de julio.

La educación a distancia y el reto de educar a los hijos en casa

Con la suspensión de clases como estrategia para combatir el coronavirus, las familias se vieron frente al desafío de acompañar desde un rol más protagónico las tareas de los más chicos.

En la Argentina habían transcurrido sólo dos semanas del inicio del ciclo lectivo que se vio interrumpido tras decretarse la emergencia sanitaria en el país por el nuevo virus que tenía al mundo en vilo.

Si bien la medida fue tomada en todo el mundo en el contexto de la pandemia, muchas familias ya optaban desde mucho antes por el homeschooling como metodología para educar a sus hijos, la gran mayoría de los padres tuvo que adaptarse de manera abrupta a las clases online y garantizar la continuidad pedagógica de los menores del hogar.

“Lo que se descontinuaron son las clases presenciales producto de la pandemia; estamos haciendo todo lo posible para que la educación continúe, sólo que de otro modo. La atención es difícil de sostener cuando no se entiende para qué se estudia determinado contenido, cuando el motor del aprendizaje no es la emoción, y esto, no nos engañemos, pasa en la escolarización en las aulas presenciales, como en el mundo en línea cuando no podemos hacer una transposición didáctica que conecte a ese chico con el conocimiento”. Pablo Aristizábal es emprendedor tecnológico-educativo y experto en aprendizaje en línea, premiado por la ONU a la innovación educativa, y para él “si un tema se siente ajeno, se va a sentir del mismo modo de forma presencial o en línea”.

“Lo importante es pensar de qué forma podemos aprovechar el medio digital para enriquecer las clases y hacerlas más emocionantes, que los chicos se conecten con su imaginación y su asombro al momento de aprender”, destacó a este medio el creador de la plataforma Aprender en Casa. Y agregó: “Creo que lo primero es asociar el aprendizaje con la emoción de aprender, estimular en los chicos la curiosidad, la imaginación y la autonomía, pero también organizarse. Que haya una rutina donde se determinen espacios para cada cosa; para el aprendizaje (estudiar es poner empeño y rigurosidad para que se produzca el conocimiento), para el momento de esparcimiento, de ejercicio físico, etc”.

Barbijos, distancia social y lavado de manos: cómo adaptarnos con éxito a la “nueva normalidad”

Asomarse a la “nueva normalidad” asusta. En principio porque oficializa la idea de que ya nada volverá a ser como antes; que la vida, de aquí en más, será muy diferente a la que pusimos en pausa casi tres meses atrás.

Para Gustavo Lopardo, médico infectólogo y coordinador docente de FUNCEI, “el virus no desapareció del mundo y hasta ahora de ningún país”. “Puede haber situaciones muy excepcionales como Islandia, una isla que tiene la misma población que el partido de Avellaneda y que está en el medio del Atlántico Norte, pero el resto de los países que tenemos fronteras tenemos que aceptar que el virus llegó para quedarse”, advirtió en diálogo con este medio el experto.

España, uno de los países más castigados por el coronavirus, planifica el regreso a un futuro desconocido a través del llamado “Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad”, que se basa sobre la premisa de una salida gradual y escalonada del confinamiento. De la misma manera, Alemania, Italia, Nueva Zelanda, Reino Unido y los países escandinavos también han desarrollado una serie de medidas que apuntan a devolver la libertad a los ciudadanos mientras se reactiva la economía.

«Hay una reacción humana incontrolable de salir y existe una necesidad clara de poder reencontrarse con otros después de tantos momentos duros vividos. El aislamiento es algo debieron hacer y que va en contra de la naturaleza social del ser humano”, expresó consultado por este medio el infectólogo Lautaro de Vedia, ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología.

Sin embargo, lo cierto es que después de casi tres meses de cuarentena estricta las personas seguiremos sintiendo la amenaza de infección por parte del otro y es probable que durante un tiempo nos provoque cierta aversión el contacto físico estrecho tanto con amigos y familiares como con extraños.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que “todavía hay un largo camino por recorrer en esta pandemia”, y pidió a las personas en países donde se alivian las restricciones que continúen adaptando su comportamiento para minimizar la transmisión de COVID-19.

“El virus no va a desaparecer de un día para el otro. Ojalá que eso suceda porque esta pandemia naturalmente se extinga; porque haya protección de rebaño, es decir que un gran porcentaje de la población tenga anticuerpos; porque tengamos una vacuna o porque todo eso combinado la logre controlar. Pero por el momento, creo que ninguno debería volver a aglomeraciones o cualquier lugar que haga que podamos exponernos fuertemente”, alertó Lopardo.

Además, explicó que para aquellos países que lograron controlar el brote y el momento de epidemia al que se denomina ‘pico’ hay una nueva realidad, “un cambio que en la Argentina significaría no volver a compartir bombillas, estar a más de dos metros de distancia, usar tapabocas, lavarnos las manos y si estamos enfermos no salir de casa”.

Encuentros virtuales, abstinencia sexual y otras modificación en los vínculos humanos

Hay quienes dicen que las pautas son sencillas y que deben seguirse al pie de la letra. Otros se preguntan si es realmente tan simple frenar nuestro comportamiento hasta el punto de que nunca vemos a las personas que amamos, incluso cuando eso es lo que el gobierno dice que es necesario para mantener a la población segura.

“Se podría decir, que en alguna medida el aislamiento y su desescalada tienen cierto efecto de reordenamiento de los lazos tal cual eran antes. Lo que aún no podemos hacer es calcular qué forma tendrá ese nuevo orden. A menudo, encuentro que los jóvenes son quienes están padeciendo más la imposibilidad de reunirse con amigos y quienes sufren mucho cuando saben que algunos grupos se encuentran y ellos quedan fuera. Para ellos, los lazos amistosos tienen un función importante”, advirtió en diálogo con este medio Agustina Fernández, psicoanalista, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y especialista en adolescentes.

Para la psicoanalista Fiorella Litvinoffl, “en épocas de aislamiento es esperable que haya más demandas e inseguridades vinculares, ya que existe un miedo acerca de la estabilidad de los vínculos por no verlos. Los afectos suelen estar más sensibilizados”, dijo en diálogo con este medio la especialista.

Seguramente, a lo largo de la flexibilización de la cuarentena seguirán existiendo medidas de cuidado interpersonal y con ello todas las consecuencias resultantes. Los cambios llegaron al encuentro sexual entre parejas convivientes en las que se ha instalado el miedo y bajo deseo sexual, y mucho más en personas que se están conociendo o en vínculos infieles.

Por el momento, la infección no puede clasificarse, estrictamente sensu, como de naturaleza venérea. Sin embargo, el virus se transmite de manera eficiente al besarse, una práctica muy común durante los juegos previos y las relaciones sexuales. La transmisión oro-fecal mencionada sugiere que se debe evitar el anilungus. Otras prácticas sexuales se consideran seguras. Por lo tanto, el sexo entre una pareja habitual sin síntomas, sin contactos sospechosos, negativo para el virus y que viven juntos desde el comienzo de las restricciones debe considerarse seguro y una herramienta real para mantenerse conectados y aliviar la ansiedad durante la convivencia forzada.

Por el contrario, los nuevos encuentros sexuales con parejas no habituales, donde se aplica la regla de distanciamiento de más de dos metros, hace que esta práctica sea imposible. Para el soltero, practicar el autoerotismo puede representar la única forma de mantener la salud sexual y muchos adolescentes y jóvenes tienen una gran oportunidad de explorar otras formas de relacionarse con nuevas parejas sexuales al reunirse en línea mediante mensajes de texto o mediante videollamadas.

Las citas, casuales o no, están en espera indefinidamente para muchas personas en todo el mundo. Y dado que la investigación ha demostrado que el tacto es beneficioso tanto para nuestra salud física como mental, estas precauciones necesarias son frustrantes para aquellos de nosotros que anhelamos ese nivel de intimidad pero se nos niega en nombre del bien común.

“Mucho se ha hablado sobre los efectos de la cuarentena en las parejas y en los individuos; desde la posibilidad de un nuevo baby boom hasta el riesgo de que la convivencia forzada por tan largo tiempo genere separaciones a causa de cierta asfixia. Se ha sugerido hacer uso de la tecnología, el cybersexo o la compañía de uno mismo mientras que por otro lado se analiza la posibilidad de una mayor profundización en la comunicación entre personas que, al no poder tocarse, se dedican a conversar y a conocerse mejor como seres humanos con una videocámara de por medio; algo que en los últimos años se había perdido”, sostuvo en diálogo con este medio la doctora Beatriz Literat, médica sexóloga clínica y ginecóloga del Departamento de Gineco-Sexo-Estética de Halitus Instituto Médico.