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Por: Revista La Nación | 04/03/07

SIN EXCUSAS PARA DISFRUTAR


Cumplir cuarenta años suele tener un impacto simbólico en muchas mujeres. Para alguna es una oportunidad para replantear su vida: otras lo viven con cierto fatalismo. Pero ¿qué pasa realmente con su erotismo, su sensualidad y su capacidad de seducción?

Por Marisol Antón Fotos Corbis

Algunas pueden vivirlo como una fatalidad, para otras es un nuevo comienzo. Lo cierto es que casi todas las mujeres que cumplen 40 años sienten que ese número las afecta de una u otra manera. Pero, ¿cómo repercute esto en su sexualidad?
“Es interesante la visión de la psicoterapeuta mexicana Déborah Legorreta. En su libro La segunda adolescencia analiza las similitudes entre la pubertad y el climaterio. Después de los 40 sigue habiendo muchas cosas por realizar, hay vida. Es una segunda oportunidad – afirma Diana Resnicoff, psicóloga clínica y sexóloga- Los adolescentes experimentan una sensación de extrañeza, principalmente con el cuerpo, porque están en pleno cambio hormonal, igual que con la llegada del climaterio. Cuando se entra en la cuarta década se empieza a definir el proyecto real de vida”.
Según explica Andrés Flichman, médico de Hemera, Centro de Estudios del Estrés y la Ansiedad, el panorama después de los cuarenta “está muy ligado a cómo vivió la mujer este aspecto durante los años anteriores. Si su vida sexual fue satisfactoria y gozosa (esto también depende de los compañeros, normas culturales y familiares, entre otros puntos), es difícil que se modifique, sobre todo porque los cambios hormonales no modifican tan significativamente el deseo, excepto puntos fácilmente solucionables como la lubricación”.
“Los cambios hormonales son notorios y el cuerpo empieza a pedir que lo atendamos, hasta hay variaciones psicológicas. Nos sentimos dueñas de nuestro ser, sabemos lo que nos gusta y lo que no. Es una etapa de plenitud; comienza la cosecha de lo sembrado- afirma con optimismo Resnicoff-. Además, hay una gran ventaja: todavía somos jóvenes y al mismo tiempo ya tenemos experiencia.”
“Es importante diferenciar la función reproductiva de la sexual y del deseo- aclara Flichman- Se tiende a pensar que el fin de la primera es también la culminación de las otras dos”.

Manifestaciones clínicas
“La sexualidad femenina es compleja y a los ginecólogos nos preocupa. Las hormonas son sólo una parte de la solución. Hoy está enmarcada en un contexto amplio. Una de cada tres mujeres tiene disfunción sexual. Pero los tratamientos han avanzado y lo más importante es que ya contamos con herramientas para diagnosticar, como algunos cuestionarios que ayudan a clasificar qué tipo de disfunción sufre la paciente”, aclara Santiago Palacios, presidente de la Asociación Española para el estudio de la Menopausia.
Palacios, que estuvo en la Argentina con motivo de la Jornada internacional de Salud Femenina después de los 40, organizada por Halitus Instituto Médico, confiesa que el problema no radica en que las mujeres no consultan ante la presencia de molestias o falta de deseo, sino que, si lo hacen, los ginecólogos muchas veces no saben qué contestar.
“Por suerte, esto está cambiando. Hasta ahora nos ocupábamos sólo del dolor. Si bien la permanencia de éste conduce a no tener apetencia, también comprendemos que las pacientes no son sólo una hormona; sabemos más sobre la excitación y se le da valor al goce y a las ganas de mantener relaciones”.
La testosterona, ligada al nivel de deseo sexual tanto en hombres como en mujeres, es producida por los ovarios, aunque está presente en una cantidad menor que en los varones. “Su falta provoca el llamado desorden del deseo sexual hipoactivo. Por eso, actualmente no sólo se tratan los síntomas de la menopausia con dosis de estrógeno. Ya existen parches de testosterona que se aplican dos veces por semana y liberan 300 microgramos por día”, aclara Palacios.
“Se realizó un estudio con 562 mujeres que demostró que las pacientes que recibieron testosterona vía parche transdermal experimentaron un aumento del 74% en la frecuencia de la actividad sexual total satisfactoria y del 56% en el deseo, siempre comparándolo con la evaluación inicial y con parte del grupo que sólo recibió placebos”, agrega.

De a dos
“Hacia los treinta y tantos o cuarenta años las mujeres aprendemos que la sensación de placer posencuentro es la que deja la huella anémica para la próxima cita; es la piel la que guarda el registro de las caricias. Asimismo, las relaciones van más allá de la genitalidad, nos gustan el erotismo, la seducción y la sensualidad. Si alguno de estos tres pilares se cae, entramos en una rutina”, describe Resnicoff.
“En el consultorio muchas pacientes se quejan: Mi marido ya no me corteja como antes, pero esto es de a dos. Hay que cuidar la estética, es importante seguir arreglándose porque mantiene la autoestima en alto y ayuda a seducir. En la cuarta década ya se cuenta con más libertad para hablar de lo que nos pasa. Es necesario tener en claro que lo que no se expresa con palabras lo dice el cuerpo, y generalmente lo hace a través de las enfermedades”, advierte la sexóloga.
Pero los tiempos modernos también sugieren que muchas damas deciden ser madres cuando ya están cerca de los 40 años. “Incluso, con los cambios en los roles de género, en la actualidad la mujer soltera hasta una edad más avanzada tiene mayores oportunidades laborales”, afirma Flichman.
¿Dejan los embarazos secuelas en la vida sexual femenina? “Esto depende de dónde esté depositada la fortaleza, ya que el embarazo y el parto van dejando huellas en el cuerpo. Si la mujer basó su autoestima sólo en lo corporal, es probable que se sienta más insegura en cuanto a ser objeto de deseo”, opina el profesional.
Por último, todos los especialistas coinciden en que para hacer el amor hace falta tiempo y, por supuesto, tener un cuerpo sano. Así, prescindir de estímulos externos (apagar la televisión o desconectarse del celular por un rato) es una actitud saludable para seguir gozando de los momentos íntimos.