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Por: Revista Caras | 03/11/14

Sexualidad adolescente y embarazo


La confianza en los seres queridos y la información son las principales herramientas para afrontar de la mejor manera la sexualidad de los adolescentes. Evitar embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual no deberían ser los únicos objetivos ya que un embarazo adolescente también tiene consecuencias en el crecimiento de las madres.

En septiembre se conmemoró el Día Mundial de Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes. Aumentó un 12% en los últimos 10 años el nacimiento de bebés de estas madres. Además, indica que particularmente en Argentina, el embarazo adolescente representa el 15% del total de los nacimientos.
El embarazo en jóvenes trae consecuencias para su crecimiento. El riesgo de exposición a un aborto inseguro, de abandono escolar y las dificultades en la crianza del hijo, resultan en limitaciones para su desarrollo personal.
Es por eso que entendemos que la información, la toma de conciencia y la educación son las bases de la prevención. Porque si bien durante la adolescencia los cuerpos llegan a la madurez sexual, no siempre los jóvenes están preparados para tener sexo. Los adolescentes que muchas veces carecen de la información necesaria, no sólo se exponen a un embarazo no deseado, sino que componen una población de alto riesgo para el contagio de muchas enfermedades. La promoción de la educación sexual y el acceso a los métodos anticonceptivos permite concientizar y lograr evitar los problemas asociados al embarazo adolescente.
En primer lugar es importante que los padres y los hijos hablen sobre la sexualidad para valorizar la importancia de la relación amorosa con responsabilidad, lo cual implica madurez para afrontar las situaciones que acontezcan como resultado de la misma. La educación no significa enseñar a utilizar bien un preservativo, sino un concepto integral que incluya la ética, la salud, la responsabilidad y el compromiso de los seres humanos entre sí. A esto los padres no deben tenerle miedo ni eludirlo.
El objetivo principal debiera ser no centrar la atención de los jóvenes en una sexualidad limitada a la genitalidad sino evitar conductas de riesgo típicas de la edad. La escuela puede brindar una educación básica en cuanto a sexualidad pero las pautas y los valores, más o menos religiosos o liberales, fundamentalmente se transmiten en el seno familiar.
La consulta con el médico especialista en adolescencia, el sexólogo clínico, el ginecólogo en las chicas o el urólogo en los varones, es importante para aclarar dudas, formular interrogantes, evaluar cuál es el mejor método anticonceptivo y realizar un seguimiento integral del joven. Ello permitirá evitar el embarazo así como las enfermedades de transmisión sexual.
Los jóvenes necesitan comprender que tienen que hacerse responsables de sus acciones y saber que tienen consecuencias. Hoy en día los padres deberían esforzarse más en ayudar a sus hijos a reflexionar sobre el valor de su salud bio psico espiritual, de la importancia de cuidarse íntegramente, de proteger su autoestima y de practicar el respeto por el otro y por sí mismo. Hay que alentar a los jóvenes a realizar elecciones saludables e inteligentes en el marco de la información y el diálogo honesto con quienes más los aman.

Dra. Beatriz Literal, médica sexóloga de Halitus Instituto Médico.