Para algunos es una nueva versión del Doctor Frankestein y para otros un Dios. Lo cierto es que cuando a mediados de los 80 las únicas técnicas conocidas de reproducción asistida se limitaban a la inseminación artificial y la fecundación in vitro, el doctor Sergio Pasqualini fundó un instituto médico que pretendía ir más allá: investigar nuevos métodos para alcanzar el embarazo en aquellas parejas con problemas. Una década después logró, por ejemplo, que un hombre que carecía de espermatozoides tuviera un hijo. Pero también fue el primero en utilizar embriones congelados para generar vida, un método que ha provocado intensas polémicas en todo el mundo y que en la Argentina todavía no cuenta con una legislación que avance al ritmo de la ciencia ¿Cuál es el límite cuando se pone en juego la ética?
Ahora los mellizos tiene tres años y medio y un extraño mérito: haber sido los primeros embriones congelados del país. Su mamá no podía quedar embarazada, y después de cinco años de tratamientos infructuosos, ella decidió arriesgarse. El método poco le importaba: estimulación hormonal, manipulación de óvulos o criopreservación de embriones, todos términos que parecen de ciencia ficción pero que hoy forman parte de la realidad, como sus mellizos. 
Texto: Carola Sainz