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Por: Mía | 21/08/08

Los riesgos de las mamas maduras


Tener hijos después de los 35 años es ahora algo muy habitual. Sin embargo los avances médicos no significan que no haya problemas que prevenir ni situaciones que atender con especial cuidado.

En los tiempos de nuestras abuelas no era raro que una mujer tuviera un hijo cerca de los 40 años, la diferencia era que se trataba del embarazo número 12. A partir de la década del ´60, se impuso el modelo de familia tipo y con él, la tendencia a no tener más de dos hijos entre los 20 y los 30 años. El advenimiento del nuevo siglo, trajo consigo a la mujer profesional, independiente y en carrera jerárquica que empezó a dejar para más adelante la decisión de tener un bebé y estableció más allá de los 35 años la barrera para ser mamá.
Algunas estadísticas mundiales sostienen que cada año hay un 20% más de mujeres que se quedan embarazadas después de los 45 años, tendencia que modificó el término de madre añosa, utilizado por la Dra. Kirz en 1985, por el de madres maduras. Por supuesto, no sólo el nuevo rol social de la mujer es el que dio origen a las madres maduras sino también el desarrollo de la ciencia y la medicina que permitieron lograr embarazos aun en la caída de la fertilidad y mejorar la salud integral de las mujeres. Sin embargo, las dos puntas de la vida activa gestacional siguen presentando riesgos: los tiene el embarazo adolescente y también el de las mamas después de los 35.


CUIDADOS ESPECIALES  PARA EL ULTIMO TRIMESTRE
Cualquiera sea la edad, es recomendable que la futura mamá evite estar de pie por períodos prolongados en la última etapa antes del parto. Deberá evitar también deportes como la equitación, por el riesgo de caídas, y la práctica de esquí, patín o paddle, que pueden acarrear algún tipo de accidente y generan gran exigencia sobre las articulaciones de los miembros inferiores. Salvo que tenga un buen nivel de entrenamiento previo, tampoco es recomendable realizar ejercicios como abdominales, flexiones y aparatos con esfuerzo muscular. Esto podría provocar dolores en el abdomen y la pelvis, por la distensión de los músculos de esta zona que es máxima durante esta etapa. Los ejercicios intensos también pueden generar contracciones uterinas y, en algunos casos, se observa una ligera disminución de 250 gr promedio en el peso del recién nacido.
Las embarazadas también deben recordar que está contraindicado usar escaleras domésticas, sillas o bancos para alcanzar objetos o estantes elevados porque podrían ocasionar caídas evitables. Es errónea la creencia de que levantando pesos importantes se puede romper la bolsa. En este caso, el riesgo mayor es lesionar la columna vertebral que durante este período sufre muchos cambios.
Fuente: Dr. Bernardo Raúl Lowenstein, obstetra y jefe de Obstetricia de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina

La edad ideal para la maternidad se encuentra en el rango comprendido entre los 20 y los 30 años y, por ejemplo, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia considera madres adultas a las embarazadas a partir de 35 o los 38 años. Claro que el momento ideal para concebir está más relacionado con la madurez de la pareja que con los aprietes del reloj biológico, pero vale la pena conocer riesgos y beneficios.
Los peligros
Con el paso de los años, la fertilidad disminuye y la frecuencia de enfermedades genéticas aumenta, sea el primer embarazo o el décimo. Existen estadísticas que muestran el riesgo de hijos con Síndrome de Down de acuerdo con la edad de la madre. Aunque cerca del 75% de los bebés que lo padecen nacen de mujeres menores de 35, el riesgo aumenta con la edad de la embarazada.
En cuanto a la madre, está comprobado que si el estado de salud de la mujer es bueno y recibe una atención médica adecuada, los riesgos para determinadas complicaciones asociadas a
la edad disminuyen considerablemente. El control y los cuidados serán más exhaustivos que en las más jóvenes, pero gracias a los progresos en el diagnóstico prenatal, las madres mayores pueden vivir su embarazo con tranquilidad.
Según el Dr. Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico, «cuando una mujer de 40 consulta a los médicos para quedar embarazada rápidamente, se realizan estudios fundamentalmente tendientes a evaluar la reserva ovárica, desde el punto de vista reproductivo, así como otros parámetros. A partir de estos estudios, se detecta si es factible seguir adelante con el tratamiento que corresponda y saber así a corto plazo, si se puede lograr el embarazo´.´
El estado físico de la mamá madura es esencial, ya que el embarazo implica una importante sobrecarga para el cuerpo y rondando los 40, conlleva mayores posibilidades de complicaciones como hipertensión o diabetes. Las investigaciones científicas revelan que es dos veces más probable que una mujer de más de 35 años desarrolle alta presión arterial y diabetes, que una de entre 20 y 30 años. En el caso de ser primerizas, a los 40, tienen un 60% más de probabilidades de desarrollar presión alta y cuatro veces más contraer diabetes gestacional. También se debe estar alerta porque hay más riesgo de detención del embarazo y de complicaciones. Es por ello que estas embarazadas son consideradas de alto riesgo. Aún más cuidado se debe tener si el embarazo es gemelar o, como ocurre, excepcionalmente, trigemelar. Es por ello que estas embarazadas requieren un seguimiento y un control más exhaustivo.


Enfermedades genéticas
Existen 400 tipos de anormalidades cromosomáticas, pero el Síndrome de Down representa casi la mitad del riesgo de las anormalidades a causa de la edad materna. «Es por esta mayor frecuencia de anomalías genéticas que se asesora sobre la conveniencia de realizar estudios para confirmar la normalidad del embrión ya sea por estudios ecográficos u hormonales (no invasivos) o por métodos invasivos, como la punción de las vellosidades coriales, alrededor de las 11 semanas, o el estudio del líquido amniótico (amniocentesis) alrededor de las 15 semanas» aclara Pasqualini. Cabe remarcar que alrededor del 95% de las mujeres que se someten a estos estudios reciben la buena noticia de que su bebé no tiene estos trastornos cromosómicos.
Las ecografías son el método más simple de prevención que permiten confirmar los latidos y movimientos fetales, el número de embriones y la localización placentaria. También ayudan a seguir el crecimiento del bebé y la ubicación uterina y alertan sobre posibles complicaciones en el parto. El uso de los ecógrafos 4D suma aún más posibilidades de diagnóstico que el del 2D. «El estudio y tratamiento para intentar lograr el embarazo debe ser lo más rápido posible. Hay que recordar que luego de los 40 comienza a declinar el funcionamiento ovárico e incluso puede detenerse en cualquier momento y hasta en forma sorpresiva» sostiene Pasqualini. Una vez logrado el embarazo y para reducir posibles riesgos, la futura mamá deberá realizarse los controles prenatales, seguir una dieta alta en ácido fólico y muy nutritiva, evitar las bebidas alcohólicas y el tabaco y no consumir ningún medicamento sin receta expresa de su médico. También es recomendable que se realice el monitoreo cardíaco fetal, ecografía con Doppler y análisis genéticos para asegurarse el buen desarrollo de su embarazo.
María Laura Ponce
Fuentes: www.babysitio.com  www.planetamama.com.ar


 
CUIDADOS ESPECIALES  PARA EL ULTIMO TRIMESTRE
Cualquiera sea la edad, es recomendable que la futura mamá evite estar de pie por períodos prolongados en la última etapa antes del parto. Deberá evitar también deportes como la equitación, por el riesgo de caídas, y la práctica de esquí, patín o paddle, que pueden acarrear algún tipo de accidente y generan gran exigencia sobre las articulaciones de los miembros inferiores. Salvo que tenga un buen nivel de entrenamiento previo, tampoco es recomendable realizar ejercicios como abdominales, flexiones y aparatos con esfuerzo muscular. Esto podría provocar dolores en el abdomen y la pelvis, por la distensión de los músculos de esta zona que es máxima durante esta etapa. Los ejercicios intensos también pueden generar contracciones uterinas y, en algunos casos, se observa una ligera disminución de 250 gr promedio en el peso del recién nacido.
Las embarazadas también deben recordar que está contraindicado usar escaleras domésticas, sillas o bancos para alcanzar objetos o estantes elevados porque podrían ocasionar caídas evitables. Es errónea la creencia de que levantando pesos importantes se puede romper la bolsa. En este caso, el riesgo mayor es lesionar la columna vertebral que durante este período sufre muchos cambios.
Fuente: Dr. Bernardo Raúl Lowenstein, obstetra y jefe de Obstetricia de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina