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Por: El Popular Olavarría | 21/10/08

La vejez debería tener buena prensa


La asamblea mundial del envejecimiento estableció arbitrariamente los 60 años como el comienzo de la vejez y, sin embargo, a esa edad las personas aún son muy activas. Los cambios sociales y de expectativa de vida permiten mirar a la "vejez" con otros ojos. Cuáles son los prejuicios y cómo respetar a la gente mayor dejando de lado los preconceptos.

«Viejos son los trapos», rezaba un antiguo refrán. Hoy, ya dentro del siglo XXI, la vejez plantea aún un tema más o menos conflictivo según sea la historia personal, experiencias, fantasías y represiones de cada uno. Según, el doctor Leopoldo Salvarezza, médico psicoanalista, psiquiatra, geriatra, ex profesor titular de la cátedra de Tercera Edad y Vejez de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, «históricamente, hay dos formas predominantes de enfocar el tema de la vejez. Una es la que postula la teoría del desapego que plantea que a medida que la persona envejece y pierde interés por las actividades y objetos que lo rodean, se aísla más del entorno, de problemas ajenos y reduce la interacción con los otros. Este alejamiento tiene relación con la redistribución de las capacidades sensomotrices a medida que declinan y a la vez, lo protege de confrontaciones y situaciones angustiosas. Ese desapego, un proceso planteado como universal, inevitable e intrínseco, cumple entonces también una función social que permite que se produzca un correcto desarrollo de las generaciones más jóvenes. El paso planteado por esta teoría es entonces tomar distancia de los viejos como un paso previo necesario para su muerte y es, sin dudas, la más arraigada en la sociedad. La segunda teoría, la «Teoría de la actividad o del apego», sostiene que los viejos deben permanecer activos tanto tiempo como sea posible y que deben buscarse sustitutos ara aquellas actividades que ya no puedan realizar. Esta, creo, será la única manera de hacerles sentir que la vida todavía vale la pena de ser vivida. Creo que el secreto del buen envejecer estará dado por la capacidad que tenga una persona de aceptar y acompañar las declinaciones inevitables sin insistir en mantenerse joven a cualquier precio, y esto no quiere decir que renuncie, sino que hay que mantener una lucha activa para obtener el máximo de satisfacción con el máximo de las fuerzas que en ese momento se dispongan.


Viejismo y prejuicios


«Aquello que podríamos llamar ´viejismo´ es un prejuicio, un estereotipo y una discriminación de la gente joven hacia la gente vieja que remite al miedo de envejecer y, por lo tanto, al deseo de distanciarnos de las personas mayores que constituyen un retrato posible de nosotros mismos en el futuro. No es indispensable ser joven para vivir la vida y para gozar de ella, basta con mantener activo el deseo, no importa los años que se tengan», dice el psicoanalista.


Los datos de la realidad muestran otra cosa. En la década del 50 se llevó a cabo en Inglaterra una encuesta que mostró que el 250 por 1.000, es decir, un 25% de la población vieja decía presentar problemas de salud mental que requeriría tratamiento profesional en un futuro cercano. Y aunque los datos parecen confundir, no debe perderse de vista que el 25%, es decir, 1 de cada 4 viejos tiene problemas de salud mental; hay que ver que, entonces, 3 de cada 4 son sanos. De esta forma, la creencia que asocia la palabra viejo a enfermo no es real. ¿Pero cómo cambiarla?


«El término vejez cambió su significado hace algunos años. Antes se decía que esta etapa se iniciaba a partir de los 65 años y se sobreentendía que, salvo excepciones, comenzaba una franca declinación de las funciones físicas y psíquicas de las personas, y se daba por sentado que se estaba muy próximo al límite de la vida humana. Hoy día este concepto ha cambiado mucho, la ciencia ofrece una expectativa de vida cercana a los 100 años y las poblaciones de más de 65 años en el mundo crecen cada vez más, superando en algunos países a los jóvenes, algo de lo que hemos hablado en otro momento sobre el déficit de bebés en el mundo y cómo las poblaciones han envejecido por la alta proporción de personas mayores que han extendido su expectativa de vida y la baja cantidad de nacimientos», expresa el Dr. Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico.


«Creemos que la gerontología tiene una deuda con la sociedad: todavía no ha podido proporcionar una definición de vejez que no asiente solamente en los aspectos deficitarios. Uno de los prejuicios más extendidos es el de que los viejos son todos enfermos o discapacitados. Así queda asociado viejo con enfermo y terminan por incidir incluso en los propios viejos. La vejez no tiene buena prensa porque no se ha logrado dar una definición positiva de vejez. Siempre se hace hincapié en lo que ya no tienen o lo que no tienen tiempo de tener. Una de las cosas que debería rescatarse es que se piensa a los viejos como frágiles, cuando en realidad son los sobrevivientes de un montón de gente que quedó en el camino, son los que resistieron, son los que llegaron. Y la experiencia también debiera ser algo positivo de la vejez».