El uso del ácido fólico durante el embarazo como forma para prevenir trastornos resulta muy eficiente. A tal punto que desde el descubrimiento de la vacuna antirrubeólica hace unos 30 años, hasta el presente no se había logrado otro método preventivo tan poderoso. Gracias a la presencia en el organismo del ácido fólico, vitamina B12 y una enzima llamada metiltetrahidrofólico reductasa, es que se produce la transformación de homocisteína -una sustancia que circula en la sangre- en metionina. Si hay una deficiencia de los factores que intervienen en esta reacción química (déficit de fólico, B12 o alteración de la función de la enzima metiltetrahidrofólico reductasa), se detiene dicha reacción y se produce una acumulación de homocisteína y una disminución de metionina.Fuente: Dr. Marcelo Martínez,
Obstetra de Halitus Instituto Médico