La falta de tiempo, la principal causa por la que los argentinos no se hacen un chequeo médico

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Por: Infobae | 12/04/19

La falta de tiempo, la principal causa por la que los argentinos no se hacen un chequeo médico


La falta de tiempo, la principal causa por la que los argentinos no se hacen un chequeo médico

En el Día Mundial de la Salud, Infobae consultó a especialistas para conocer cuáles son las enfermedades que más aquejan a hombres y mujeres y qué controles de rutina conviene realizar de manera frecuente para prevenirlas. Infarto, cáncer colon, mama y próstata: cuáles son los estudios médicos que no pueden faltar.

La mayoría de las personas consultadas para un relevamiento consideró que es muy importante realizarse chequeos médicos. Sin embargo, casi el 10% de la muestra analizada reconoció no hacerse controles de rutina de manera habitual. Y de ellos, el 30,5% dijo no hacerlo por “falta de tiempo”.

La misma causa -la falta de tiempo- fue esgrimida por el 30% de los entrevistados como motivo por el que no realizan actividad física.

La encuesta realizada por la Universidad Abierta Interamericana con motivo del Día Mundial de la Salud, que se conmemora hoy, reveló, además, que el 50% de las personas considera estar estresadas y que casi el 40% duerme menos de seis horas diarias.

Y las cifras sirvieron de disparador para ahondar en una temática que, si bien es la base de la buena salud conocida por todos, pocos toman real importancia de su puesta en práctica: la prevención.

Algunas más, otras menos, la mayoría de las mujeres tiene en claro que debe hacerse su control ginecológico anual. Pero, ¿qué pasa con el resto del cuerpo? ¿Y los hombres? ¿Cuáles son los chequeos de rutina que no deberían pasar por alto?

Infobae consultó a diversos especialistas para conocer cuáles son los controles que deben seguirse de manera regular y qué enfermedades se previenen con ellos.

Eventos coronarios y enfermedad cardiovascular en hombres y mujeres

Los controles médicos periódicos permiten detectar afecciones potencialmente mortales que impidan la realización de alguna actividad o práctica deportiva.

No sólo permiten conocer el estado de salud de las personas -si está sana o no-; sino también, evaluar el nivel de esfuerzo que están en condiciones de hacer. Es fundamental, al momento de comenzar una actividad física o deporte, no sobre exigir al organismo, poniéndolo en riesgo.

“Para esto, la consulta con el médico de cabecera resulta clave para detectar situaciones que pueden resultar riesgosas al hacer alguna actividad o práctica deportiva. El apto físico es la posibilidad de tener un control de la salud y de poner en práctica la medicina preventiva”, destacó el médico cardiólogo Jorge Tartaglione (MN 67502), presidente de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).

Para él, “es fundamental recurrir al médico de cabecera o al centro de salud más cercano para que el profesional interrogue, conozca la historia familiar y, en función de ello, indique los estudios necesarios para evaluar nuestra aptitud física de manera seria e integral”.

“Realizar el apto físico previo a la práctica deportiva, se presente o no antecedentes coronarios o cardiovasculares, permite prevenir la muerte súbita en el deporte -señaló Tartaglione-. El apto físico debe comprender: un interrogatorio, un examen físico y un electrocardiograma de reposo expedido por un especialista y actualizado anualmente”.

Si bien la incidencia de infartos en el hombre sigue siendo mayor, lo cierto es que cuando ocurre un evento coronario suele ser más crítico en la mujer. “En muchas ocasiones, las mujeres desestiman la enfermedad cardiovascular y suelen consultar al cardiólogo más tardíamente y, por consiguiente, cuando son diagnosticadas se encuentran en un estado más avanzado”, reforzó el especialista, para quien, en cuanto a los síntomas, se debe tener en cuenta que muchas veces no son iguales. “La mujer, además del dolor típico opresivo, puede presentar fatiga muscular, mareos, dolor inespecífico en espalda y miembros superiores”, detalló.

Controles ginecológicos, a lo largo de toda la vida

No hay una edad exclusiva para consultar por primera vez al ginecólogo. En general, muchos de los aspectos del desarrollo puberal son chequeados en la consulta pediátrica, mediante el control del peso, la talla y la revisación de los caracteres sexuales. Por eso, si se reconoce alguna alteración en ese desarrollo, es una buena oportunidad para la primera consulta. También para cuestiones más frecuentes como pueden ser la aparición de flujo y vulvitis, así como la presencia de irregularidades menstruales, algo muy común en las primeras etapas luego de la menarca.

Según precisó la médica ginecóloga infanto juvenil María Elisa Moltoni (MN 114737/MP 451757), “la primera consulta ginecológica cumple también una función de educación para la salud y prevención. Se indaga en conductas de riesgo, pautas de alimentación, vacunas, etc. Y es ideal para comenzar a construir el vínculo entre la profesional y la adolescente”.

¿Qué se tiene en cuenta? Ritmo de crecimiento, cómo comen, duermen, con quién se relacionan (sobre todo en redes sociales), aparición de flujo vaginal y golpes en zona púbica (muy frecuente por bicis, salir de la bañera, etc). “Ya sea el pediatra o el ginecólogo, en esta etapa se debe tener en cuenta la vacuna contra el HPV”, reforzó la especialista de Halitus Instituto Médico, para quien a partir de la adolescencia “ya se necesita al especialista en ginecología infanto juvenil que hará las evaluaciones de acuerdo a antecedentes, si hay alguna patología hereditaria. Sino, comienzan las charlas sobre relaciones sexuales, métodos anticonceptivos, etc. De aquí la importancia de conocer y seguir al paciente”.

Entre los 20 y los 40 años, el director científico de Halitus Instituto Médico, Sergio Pasqualini (MN 39914), recomendó el control ginecológico anual para detectar y prevenir enfermedades.

“El chequeo básico de una mujer sin patologías o antecedentes familiares de ningún tipo, y en edad reproductiva, que ya inició su actividad sexual -o es mayor de 21 años- consiste en una citología cervical –papanicolau-, una colposcopía -consiste en visualizar con un colposcopio, que permite ver con aumento el cuello y la vagina-, un examen pelviano por palpación y una ecografía ginecológica para evaluar ovarios. Cada dos años se realizará una ecografía mamaria”, puntualizó.

También se trabaja sobre los métodos anticonceptivos y si se está pensando en la maternidad, la realización de todos los estudios de sangre específicos para evaluar las condiciones de la paciente.

“Si hasta los 30 años no tuvo hijos, el ginecólogo debería preguntar sobre las intenciones de esa paciente para sugerir, o informar, sobre planificación reproductiva. Lo mismo si la paciente tiene dudas, es el momento para plantearlas a su médico -sostuvo-. Es una edad ideal para empezar a pensar en congelar óvulos. Si existen antecedentes familiares de menopausia precoz o falla ovárica temprana, o si existe endometriosis o alguna otra patología, evaluar esta posibilidad con más urgencia”.

“A los 35 se indica la primera mamografía, además de la ecografía mamaria y hasta los 40 se hará cada dos año, y luego anual”, agregó.

A partir de los 40 y hasta los 50, “se sigue con los controles anuales y se empiezan a evaluar cuando haya síntomas relacionados con el climaterio. En la actualidad ya no se indica terapia de reemplazo hormonal de rutina, sino que se trata cada caso según los síntomas que la paciente presenta”, explicó Pasqualini, quien sugirió que “luego de los 50 años se suma una densitometría ósea para evaluar el nivel de calcio en los huesos y trabajar en la prevención y eventual tratamiento de la osteoporosis”.

“En adelante y hasta la ancianidad se sigue el mayor tiempo posible con los controles de rutina y se trata según patologías que vayan apareciendo acordes con la edad”, finalizó.

Ellos, al urólogo

“El gran cuco de los hombres es el cáncer de próstata”, sostuvo el médico urólogo Guillermo Gueglio (MN 57811), quien indicó que “según las guías internacionales se debe empezar a chequear a partir de los 50, salvo en caso de antecedentes familiares, que los controles deben iniciar antes de esa edad”.

Según detalló el profesor adjunto de Urología de la Universidad de Buenos Aires y jefe del Servicio de Urología del Hospital Italiano, “el chequeo consiste en un análisis de sangre en el que se mide el antígeno prostático específico (PSA), una proteína que suele estar aumentada cuando se presenta una patología prostática”. “El chequeo se complementa con el el tacto rectal, revisión que por más incómoda que resulte no se reemplaza por el análisis”, agregó.

Además, si el paciente tiene sintomatología como orinar más de lo habitual, levantarse a la noche a orinar, apremio miccional, todos síntomas de hipertrofia prostática, “a la rutina se aconseja agregar una ecografía del árbol urinario, antes y después de orinar y una flujometría miccional”.

Esta rutina deberá repetirse una vez al año, salvo antecedentes familiares de este tipo de patologías, en cuyo caso se aconseja empezar los controles a los 45 años.

Gueglio aportó información sobre la “mal llamada andropausia”. “A partir de los 40 años la producción de testosterona empieza a disminuir, pero sólo el 35% de los hombres manifiestan síntomas”, describió el médico, y enumeró: “Pérdida de fuerza muscular, caída del bello corporal, falta de deseo sexual, disfunción eréctil, insomnio, irritabilidad son algunas de las manifestaciones que algunos hombres pueden presentar a partir de esa edad”. Y destacó: “Es muy importante en un varón de más de 50 que consulta por estos síntomas evaluar si esta hipogonádico (baja testosterona), ya que existe medicación para que el paciente ‘fabrique’ más de esa hormona o bien se le puede indicar terapia de sustitución”.

La testosterona es un factor protector contra enfermedades cardiovasculares y osteoporosis, entre otras patologías, de allí la importancia de no quedarse con la idea de que hay síntomas que “son normales” de la edad.

A partir de los 50, todos al gastroenterólogo

“Todos los individuos de ambos sexos deberán iniciar la pesquisa (detección temprana) de cáncer colorrectal a partir de los 50 años de edad, excepto que existan antecedentes familiares (de cáncer colorrectal, síndromes genéticos que predisponen al CCR) o personales de enfermedades (enfermedad inflamatoria intestinal) que predispongan al CCR”. El médico especialista en gastroenterología Leandro Di Paola (MN 117508) detalló que la misma consiste en un test de sangre oculta en materia fecal o idealmente con videocolonoscopia (VCC)”.

El especialista del Instituto de Neurociencias de Buenos Aires (Ineba) resaltó que “en población con riesgo habitual, el test de sangre oculta si da negativo se debe repetir anualmente y si da positivo es mandatario realizar una VCC”. En tanto, en la VCC el intervalo dependerá de los hallazgos en el estudio. “Si es normal (no se hallaron pólipos), la recomendación es repetir a los 10 años, y si se encuentran pólipos dependerá de factores como número de pólipos, tamaño, el resultado de la biopsia de esos pólipos y otras variables que tienen que ver con la calidad del estudio realizado, mientras que en la población con riesgo incrementado deberá consultar a su médico de confianza para determinar el programa de pesquisa adecuado”.

“La Argentina es un país con alta incidencia de cáncer colorrectal y por ende es fundamental concientizar a la población general acerca de los estudios de pesquisa”, destacó Di Paola, quien enfatizó que “además de los estudios mencionados es importante destacar la relación del CCR con los hábitos higiénico dietéticos”. “Se sabe que una dieta rica en grasas animales y pobre en fibra pueden aumentar el riesgo de cáncer colorrectal. Asimismo una vida sedentaria, el consumo de alcohol y tabaco favorecen su aparición.Por lo tanto, se recomienda una dieta saludable rica en fibra, frutas y vegetales, controlada en grasas. También recordemos que en los casos de síndromes hereditarios es de buena práctica brindarle a la familia asesoramiento genético, para detectar en forma temprana cualquier alteración genómica que predisponga a desarrollar la enfermedad”, finalizó.


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