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Por: INFOBAE | 28/08/23

Embarazo y plasticidad cerebral: el sorprendente cambio mental en esta etapa única de la vida


Al esperar un bebé una tormenta de hormonas y neurotransmisores preparan a la mujer para la maternidad. Por qué se considera la etapa de mayor neuroplasticidad y cuáles son los riesgos en el posparto, según dos expertos consultados por Infobae

Durante el primer embarazo el cerebro de la mujer se modifica de forma drástica. Los cambios cerebrales que se manifiestan en este período mágico de la vida son tan marcados que hoy la comunidad científica considera el embarazo como la etapa de mayor plasticidad cerebral de la vida adulta.

Según los estudios realizados por el equipo de investigación Neuromaternal del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario Gregorio Marañón de España, en el embarazo el cerebro vuelve a tornarse plástico, favoreciendo la adaptación a los enormes requerimientos que depara la llegada de un bebé.

“El embarazo y la maternidad son unos de los eventos más transformadores del ser humano tanto a nivel biológico como psicológico y social. La literatura científica acerca del embarazo contiene multitud de estudios que describen cómo el cuerpo de la mujer se adapta a nivel cardiovascular, renal, metabólico, respiratorio, muscular o endocrino, y qué consecuencias pueden tener para la salud de la madre y del recién nacido. Sin embargo, apenas se conoce cómo el cerebro de la mujer cambia durante el embarazo ni qué implicación tienen estos cambios para la salud y bienestar de la madre y del bebé”, afirmaron en Neuromaternal, el equipo de investigación en neurociencia que estudia los cambios cerebrales asociados al embarazo, la maternidad y la paternidad.

En estudios realizados por el equipo, encontraron que el embarazo produce cambios duraderos en la estructura cerebral, principalmente en el volumen de materia gris en regiones al servicio de la cognición social.

El doctor Alejandro Andersson, neurólogo y director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), explicó a Infobae: “Durante el período de embarazo, el cerebro de una mujer experimenta cambios significativos que la preparan para la maternidad. Estos cambios están relacionados con factores hormonales, adaptativos y neurológicos. En términos hormonales, se observa un marcado aumento en los niveles de estrógeno y progesterona. Estas hormonas ejercen influencia sobre el cerebro, modulando las respuestas emocionales, la memoria y la plasticidad cerebral”.

Además, agregó que este aumento en la plasticidad cerebral durante el embarazo implica que el cerebro se vuelve más receptivo para establecer nuevas conexiones neuronales, lo que permite a la madre adaptarse a las demandas del cuidado del bebé. “Se produce una reorganización de ciertas áreas cerebrales relacionadas con la percepción social, la empatía y la comprensión de las necesidades del bebé. Estas reorganizaciones tienen como objetivo facilitar la formación de vínculos afectivos esenciales”, explicó el médico.

Por su parte, la licenciada Patricia Martínez, psicóloga de Halitus Instituto Médico, expresó a Infobae que la expectativa y la llegada de un bebé provocan cambios significativos en la psicología y mentalidad de la madre. “Estos efectos son altamente variables y dependen de diversos factores, incluidos las circunstancias de la llegada del bebé y los cambios bioquímicos asociados con el embarazo. Cada madre vive este proceso de manera única, atravesando distintas etapas emocionales a medida que avanza en esta travesía”.

El doctor Andersson destacó que la memoria y la atención también experimentan cambios durante el embarazo, ya que la madre se adapta para lidiar con las nuevas responsabilidades y el cuidado del bebé.

Además, Martínez expresó que los efectos psicológicos del embarazo pueden variar mucho dependiendo de las circunstancias que rodean la llegada del hijo. “La forma en que el bebé llega – ya sea después de una búsqueda prolongada, como una sorpresa inesperada, o de otro modo – influye en la perspectiva y, por fin, en la experiencia del embarazo. Cada uno de estos contextos da lugar a diferentes formas de enfrentar este período”.

Bebé, hormonas y neurotransmisores

Uno de los aspectos a considerar son los cambios bioquímicos que se producen durante el embarazo, los cuales surgen en las mujeres de manera distinta.

“Durante esta etapa, los niveles de la progesterona se elevan mucho. Esta es una hormona que desempeña un papel crucial en el ciclo menstrual y en la fijación del embrión en la pared uterina. Además, contribuye a la formación de la placenta, un órgano temporal que se desarrolla durante la gestación. Estos cambios hormonales inciden en el estado emocional y el humor de la madre”, explicó Martínez.

Por otro lado, están los neurotransmisores, que son los mensajeros químicos en el cerebro, y desempeñan un papel crucial durante el embarazo y la maternidad.

Explicó el doctor Andersson: “La serotonina afecta el estado de ánimo y la regulación emocional. Durante el embarazo, los niveles fluctuantes de serotonina pueden influir en los cambios emocionales que experimenta la madre. La oxitocina, también conocida como la hormona del apego, juega un papel fundamental en la formación de vínculos afectivos. Además de su papel en la contracción uterina, la oxitocina está relacionada con la creación de vínculos emocionales entre la madre y el bebé”.

También participa en el embarazo la dopamina, relacionada con el placer y la recompensa. “La liberación de dopamina cuando la madre está con el bebé motiva su deseo de cuidarlo y fortalece los vínculos afectivos”, explicó el médico y destacó que todos estos cambios en el cerebro durante el embarazo están diseñados para ayudar en la crianza y el amamantamiento del bebé”, dijo Andersson.

Y completó: “Uno tiende a pensar que el cambio más fuerte es cuando se tiene el primer hijo. Es evidente que el cerebro posee una plasticidad que se manifiesta en múltiples facetas. Por un lado, le permite construir y estructurar conexiones, mientras que por otro lado, le permite adaptarse y evolucionar hacia nuevas etapas. No es lo mismo el funcionamiento del cerebro para cuidar a un nene chiquito que a un hijo adolescente. A pesar de estas diferencias, el papel fundamental de ser madre permanece constante a lo largo de la vida”.

Psicología del embarazo

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) al menos 1 de cada 10 madres sufre depresión post parto. “Al menos” significa que es una enfermedad subdiagnosticada. Hay dos razones por las que muchas mujeres no piden ayuda: una, es el estigma que significa tener una enfermedad vinculada a la salud mental y la otra es que la depresión se produce en el supuesto “momento más feliz de tu vida”.

La disminución abrupta de los niveles de progesterona tras el parto puede desencadenar la llamada disforia posparto, explicó Martínez: “Esta se manifiesta como una especie de decaimiento en algunas mujeres, mientras que en otras se experimenta como un descenso momentáneo en el estado de ánimo que en unos pocos días cede porque la llegada del bebé, si fue esperado con anhelo, tiene un impacto positivo en el bienestar emocional de la madre”.

La especialista señaló que los distintos momentos del embarazo van acompañados de diferentes estados emocionales, lo cual es completamente natural. “Los primeros tres meses, en particular, a menudo se caracterizan por incertidumbre y malestar. Muchas mujeres experimentan cambios físicos que pueden resultar molestos y hacerles experimentar un sentimiento de desconocimiento de sí misma, les cuesta alojarse en ese cuerpo que está cambiando. En casos de embarazos muy deseados, especialmente aquellos tras tratamientos de fertilidad, puede surgir una incertidumbre adicional”, dijo Martínez.

El dilema de comunicar o no el embarazo también puede influir en la disminución del ánimo. “Por un lado, la mujer desea compartir su alegría con seres queridos y amigos, pero por otro lado, el miedo a una pérdida del embarazo puede frenar esta expresión de felicidad. La falta de comunicación a menudo resulta en aislamiento y una sensación de soledad y escepticismo”, explicó la psicóloga.

La comunicación del embarazo suele liberar parte de la ansiedad inicial que acompaña al embarazo. “Da a la mujer una sensación de calma y es como si de alguna manera darlo a conocer le permitiera conectarse mejor con su bebé y permitirse disfrutar el embarazo. Es por esto que, a menudo, el segundo trimestre del embarazo es considerado el más placentero. En este período, el embarazo se vuelve más creíble, los niveles hormonales se estabilizan y el sentir la presencia del bebé en la panza aumenta la sensación de alegría y energía”, indicó Martínez.

El tercer trimestre del embarazo es especialmente singular. “Nos vamos acercando al momento tan mítico del parto, rodeados de un montón de fantasías, temores e incertidumbre. El embarazo y el nacimiento son experiencias donde obviamente el cerebro y la psiquis cambian, porque se producen en lo real del cuerpo pero tienen un correlato emocional muy fuerte. Es una experiencia que no pasa únicamente por el cuerpo sino también por la cabeza”, reflexionó la psicóloga.

Problemas posparto

Los expertos dicen que es común que las mujeres experimenten diversos niveles de malestar psicológico después del parto. La licenciada Martínez explicó que el período de puerperio, en el que el cuerpo se ajusta tras el parto y la madre se adapta a la lactancia y demás cambios, conlleva una serie de transformaciones emocionales. “Estas van desde una disforia posparto, una respuesta angustiosa y ansiosa que generalmente es temporal y no afecta la capacidad de maternidad, hasta casos más graves como la depresión posparto, que puede prolongarse durante meses”.

La especialista indicó que esta implica un profundo decaimiento anímico en el cual pierde la mujer el interés por sí misma y por el bebé: “En el caso de la depresión postparto se ven afectadas las funciones maternas: la mamá no puede cuidar al bebé ni a sí misma, no puede amamantarlo, no puede comunicarse con el bebé. Es una madre abrumada, el bebé recién nacido no logra sacarla de ese estado de abandono de sí misma, desinterés y desesperanza. Es una mamá que está en las antípodas de lo que uno esperaría para una mamá con su recién nacido”.

Finalmente, la psicóloga destacó la psicosis puerperal, un trastorno más grave, que se genera también por desequilibrio bioquímico y puede poner en peligro la vida tanto del bebé como de la madre. “El sentimiento de rechazo y de ajenidad hacia el bebé puede llegar a generar conductas agresivas hacia el niño y la propia madre”, explicó Martínez.

Existen múltiples causas para estos trastornos, dijo la especialista, desde desequilibrios bioquímicos hasta factores psicodinámicos y adaptativos. El contexto del embarazo y experiencias pasadas también influyen. Además, los antecedentes de cuadros psiquiátricos y experiencias traumáticas pueden aumentar la vulnerabilidad. “Un embarazo que transita con una inestabilidad emocional importante puede ser generadora de una depresión posparto”, manifestó la psicóloga.

En cuanto al tratamiento señaló: “La depresión posparto se trata con psicoterapia y psicofármacos. Pero en estos días hemos conocido una nueva píldora que sacó la Federación Americana de Psicofarmacología que es la zuronalona, que es una droga que trabaja sobre la depresión posparto específicamente. Tanto la zuronalona como también la brexanolona son dos versiones diferentes de una sustancia, un esteroide que se relaciona con la progesterona y trata el desequilibrio que se produce cuando cae la progesterona después del nacimiento”.

Martínez destacó que también existe un gran prejuicio y un gran fantasma en relación a la salud mental y el embarazo. “Muchas veces no se le da lugar a la embarazada para que se sienta triste porque ‘debe’ estar feliz porque está esperando un bebé. A veces está mal porque se le murió un familiar, porque se peleó con el marido o porque le va mal en el trabajo, entonces hagámosle lugar también a que se pueda sentir mal aún cuando esté embarazada”.

Finalmente, aconsejó consultar a profesionales de la salud mental si se siente tristeza o malestar persistente. “No se debe temer a buscar ayuda psiquiátrica cuando es necesario, ya que existen opciones seguras de tratamiento durante el embarazo”, concluyó la especialista.


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