Mi nombre es Alejandra, y decidí formar mi familia monoparental. Arranqué unos años antes del tratamiento en sí, yendo a ginecóloga y endocrinóloga en la Institución, y cuando cumplí 39 decidí dar el paso siguiente. Encontré a la Dra. Eugenia Baum que fue todo: desde la contención, me explicó paso a paso los primeros estudios que había que hacer para comenzar el tratamiento. Lo que en ese momento me avasalló y me pareció casi eterno, hoy parece tan sólo un suspiro cuando miro hacia abajo y veo a mi bebé en pecho.
Arrancamos en febrero de 2024 y en agosto ya teníamos la primera chance de inseminación, pero las condiciones no eran óptimas y no pudimos hacerla, el mundo se me vino abajo. En septiembre hicimos una pequeña intervención con el Dr. Alejandro Polaino, un genio, salió todo bien y al mes siguiente otra vez las inyecciones y ver si tenía óvulos óptimos para la IIU. Así fue, llegamos a lo que queríamos. La betaespera, que para muchos es eterna, me agarró súper tranquila, confiada tal vez, o ya sentía adentro mío que había un corazoncito latiendo.
Con el positivo, pasé a elegir obstetra y ahí me encontré con otro amor de persona, la Dra. Ariana Santillán, ella me dió su amor en cada consulta, pero también resolvió mis dudas entre una visita y otra; y así todo fue fluyendo.
El embarazo fue avanzando, y el amor se fue multiplicando.
Llegó el día esperado, el más importante de mi vida. Con la partera Nelly Gago, Ariana Santillán y todo el maravilloso equipo que tuve en el Sanatorio Los Arcos, llegó Luciano Agustín a las 14.32 del 27 de junio de 2025, el sol de mi vida.
Agradezco a todo el personal de Halitus por hacer mi sueño realidad y que hoy sea mamá.